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Acá y allá, Juntos

<Acá y allá, Juntos>

 

Jungsuh Sue Lim examines the theme of loss and mortality, drawing from her personal experiences. Through her art practice, Sue explores how individuals can make the most of their lives in the face of irreversible farewells and confront the emotions that accompany loss.

 

<Acá y allá, Juntos> is a multi-sensory installation performance that immerses the audiences into the artist’s re-interpreted ceremony for the beloved souls. Combining elements of Korean, Mexican, and Northern Argentinian offering tradition, <Acá y allá, Juntos> suggests to consider the emotional attitude those who left behind can carry.

 

The artist invites the audience to take part in the performance, by “Eum-bok; drink blessing” (음복, 飮福) together after the offering ceremony. Sue introduces sculpted animal-shaped empanadas with flavors of ‘mixed feelings (sentimientos mixtos)’; fillings.

 

The two meat flavors are,

 1) salty chorizo and fermented spicy Kimchi dumpling filling: #

 2) nutty savory Korean beef bulgogi with sweet and sour criolla filling: △

 

The two vegetarian flavors are,

 1) Spicy kimchi tofu dumpling filling: X

 2) mild tofu and sweet and sour criolla filling: *

 

The Bitterness of life would be, burning a little and losing bottoms of the empanadas for artwork!

 

And the “dulce” Korean traditional sweet Yakgwa, Argentinian desserts, and cakes to remember the sweetness of our joyful moments together alive or dead. The edible printed drawing represents a body accompanied by Kkokdu; fellow travelers of the dead in Korean tradition. Sue encourages the audience to embrace all the flavors of life with a napkin stamped with a drawing of the Jacaranda flower's life cycle.

 

May your days be flavored!

¡Que sus días tenga sabor sabor!

 

Performance Audio Narrators: Jungsuh Sue Lim and Michelle Dávila

with Support from:

ARTS COUNCIL KOREA (ARKO)

 

Proyecto ACE Team

Founding Director: Alicia Candiani

Executive Coordinator: Andrés Knob

Workshop Coordinator: Sebastián Podbersich

Photographer: Mora Iriarte

Workshop Assistant: Román Morales

Salteña Cooking Teacher: Lidia Quipildor

Ideation Buddy: Guillermo Mena

 

One day, The light has gone out of my life.

¡Hola Hola!

안녕하세요?
¿Cómo estás ?*

I lost my mother when I was 11 years old with breast cancer.
Korean traditional death ceremonies and culture never really gave me

enough time and space to digest my own sorrows.

In Korea, we have Jesa, the annual memorial ceremony for ancestors.
It has strict rules and conducted in a very serious way

with our “respect” prior to any of the emotions.

I travel to Latin America with a very naive and silly question,

which even sounds very childish with my poquito poquito español.*

la muerte es triste para mi, pero ¿cómo? ¿Por qué? ¿no es triste en América Latina?*

One Mexican told me,
“Es triste en el momento de la muerte, y después ya el recuerdo feliz”

One Argentinian from Jujuy, showed me 
Día de los Fieles Difuntos, and its animal-shaped breads.
 
One Canarian told me about La noche de Finados and their roasted chestnuts.*

The other Argentinian with Bolivian parents

showed me pictures of Tantawawas

and told me how they welcome the passed ones with joy.

A Salteña, taught me animal breads of Día de las Almas of Salta, and we baked together.

One Ecuadorian, Michelle, who I met on the Patagonia mountain in Chalten. 
who became a friend, told me her memory of her grandmother's food. 
The colada morada y guagua de pan, which her grandmother used to cook when she was alive.

 

We talked about the losses of our loved ones, 
And how we are longing so badly.
over the warm guanaco empanadas with good Latin music playing in the background.

I asked Michelle for her grandmother’s recipe,
which only exists in her heart, that she couldn’t yet learn. 

And here it is.
Y aquí está.

Mi abue murió cuando yo tenía 8 años y mi primo cuando tenía 13. Fue muy difícil quedarme sin mi principal red de apoyo y acostumbrarme a la ausencia física fue un proceso largo. Estar sin dos personas muy importantes y queridas para nuestra familia, marcó mucho la dinámica familiar.

Con el tiempo entendí que aún cuando no vuelves a tener cercanía física con ese ser querido, es posible construir un puente para reconectar y mantener vivo su recuerdo. Es posible hacerlo, a través de las formas en las que nos demostraban cariño.
 
Mi abue preparaba comida deliciosa y su forma de demostrar su cariño era a través de los sabores. Los días con mi abue eran un deleite al paladar. Para cada persona de la familia esos recuerdos son diferentes, para algunos eran sabor a pristiños con miel, seco de chivo, sopa de quinoa, higos con queso, o machica traposa; para otros, eran sabor a locro de zambo, morocho, ají de carne o librillo; pero, sobre todo, eran importantes los días en los que preparaba platos típicos en alguna fecha específica como la colada morada o la fanesca. 

Los días con mi abue también tenía ritmo. Las cumbias estaban en la cocina, y en muchos rinconcitos de la casa. Amaba los días que llegaba tarareando canciones y se ponía a bailar mientras preparaba la comida.

Viajando por América Latina, me di cuenta de que el vínculo tan fuerte que tenemos con la comida de nuestro lugar de origen tiene mucho que ver con esa sensación de bienestar, de cuidado y cariño que estaba presente en nuestro lugar seguro, casa.

Con mi primo los recuerdos tienen sabor a comida callejera. Amábamos ir a rinconcitos de la ciudad en la que crecimos a los que en Ecuador llamamos “huecas”, lugares pequeños donde encuentras comida buena y muy barata.

Los días con mi primo eran reencuentros con tu ser más auténtico, loco y divertido. Esos días tenían mucha música diferente de fondo, como si fuera el soundtrack de las aventuras del día. Cada miembro de la familia, lo recuerda por momentos graciosos o por las ocurrencias que decía y sus travesuras.

Creo que la música y la comida nos conectan con sensaciones que nos transportan a esos momentos de infinita alegría con quienes amamos y ya no están cerca. Quizá la muerte nos separa de la presencia física pero no nos desconecta de las personas que amamos.

Para mí, más que una receta para recordar a quienes ya no están, esta es una invitación a reconectar con quienes aman y que partieron, a través de los sentidos, la comida y la música. Que recuerden todo ese amor, que puede seguir reproduciéndose a través de algo tangible.

¡Que sus días tenga sabor sabor! 

 

Con mucho cariño

 

Michelle Dávila

For me, Grief is still sad.


But also it’s mixed feelings
It comes in waves,
And all we can do is feel our feelings
And just move through it.

Going around the globe
Seeing how everyone else is dealing with their grief,

Maybe this is how we digest our emotions.
By sharing the heart.

Grief is also an expression of love.
El duelo también es una expresión de amor.

Celebrate all our loved ones, alive and dead.
Here and there,
Together.

celebrar a todos nuestros seres queridos, vivos y muertos.
Acá y allá,
Juntos.

Besos y abrazos
 

Sue

2023 Buenos Aires, Argentina

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